Las 11 décadas que dieron el cambio a la moda
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Las 11 décadas que dieron el cambio a la moda

¿Sabías que exísten 11 décadas que cambiaron a la moda?

Una de ella es la máquina Spinning Jenny, es considerada un símbolo de la Revolución Industrial, ya que su invención hizo posible que una fábrica se mecanizara por vez primera su proceso de producción.

Y así, debido a los cambios en la industria textil que tuvieron lugar gracias a la mecanización de muchas tareas en la producción de textiles, comenzó a popularizarse el concepto de la moda.

LA HISTORIA DE LA MODA

Finales de 1800

Una de las primeras personas importantes en el mundo de la moda es Charles Frederick Worth (1825-1895) quien abrió una tienda de ropa en la que introdujo escaparates, algo nunca visto hasta entonces, y donde comenzó a crear sus colecciones de moda. Worth fue pionero en firmar sus creaciones, tal y como hacen los diseñadores en la actualidad.

Se cuenta de Worth que la mismísima Sisi, emperatriz de Austria y Hungría, hizo que la visitara con el fin de que diseñara para ella una serie de vestidos.

En esta época, la moda estaba destinada a la gente de clase alta, que normalmente elegía uno de los modelos expuestos para que después se lo confeccionasen a medida.

Década 1900-1910

En esta década aparecen en escena Paul Poiret y Madeleine Vionnet, diseñadores y maestros de la moda de la época.

Años en los que la mujer seguía encorsetada. El prototipo de mujer Belle Époque se trababa de una mujer con silueta en S, con pecho marcado y cintura estrecha, al estilo eduarniano.

El peinado predilecto de la mujer de la época fue el moño cardado, por lo que las mujeres siempre llevaban el pelo largo. Su maquillaje consistía en polvos de arroz con algo de colorete en las mejillas.

En cuanto a los complementos, los zapatos eran sobrios y sencillos, tratándose de un complemento que carecía de importancia, ya que la falda larga impedía que estos se viesen. Los accesorios que más lucían las mujeres eran las sombrillas, los grandes sombreros y los bolsos bombonera.

Hasta finales de 1910 la mujer continuó llevando corset, aunque en 1905 Poiret abrieran su primera tienda en París, donde comenzaría su lucha por desencorsetar a la mujer, lo cual iría dando sus primeros frutos hacia 1909.

Década 1910-1920

Una vez que la mujer se libró del corset, se puso de moda el corte imperio. En 1913 Chanel presentó su primera colección, que continuaba reivindicando el desencorsetamiento de la mujer.

También, tomaba gran fuerza en esta época Vionnet, quien dice que el vestido se debía adaptar a la mujer y no al contrario.

En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, que duró  hasta 1918. Este hecho hizo que los hombres se vieran obligados a irse a luchar a la guerra, ocupando las mujeres sus puestos de trabajo, lo cual hizo que la mujer se reinventase.

Por comodidad para trabajar, la mujer comenzó a cortarse el pelo y a utilizar faldas y vestidos más cortos que les den facilidad de movimiento. El atuendo común durante el día era el traje chaqueta con largo al tobillo.

Debido a la escasez de alimentos, el canon de belleza era una mujer bastante delgada.

La mujer se desinhibía y comenzaba a salir por la noche y a tener más vida social.  Estas solían frecuentar clubs de jazz y bares clandestinos en los que hacían cosas que hasta entonces habían sido propias de los hombres, como beber o fumar.

El talle se cambia y comenzaba a llevarse el corte a la cadera para los vestidos de noche, que dejarían los brazos a la vista, acortarían su largo y se adornarían con abalorios, brillos y flecos.

En esta segunda mitad de la década el zapato comenzaba a cobrar una mayor importancia. Se puso de moda un zapato con tacón bajo, correa al tobillo y cómodos para bailar.

Se puso de moda el teatro, lo que provocó una transformación radical en la manera de maquillarse de las mujeres, que lucían un rostro pálido cubierto de polvos translúcidos, un delineado negro en los ojos realizado con kohl y labios oscuros con “boquita de piñón”. Las cejas se llevaban muy finas y con forma semicircular. Nacían marcas de maquillaje como Max Factor o Helena Rubinstein.

Con la aparición del cine tomaba una gran importancia la figura de la flapper, esa chica que, luciendo sus mejores galas,  salía de noche a bailar, bebía alcohol, fumaba y conducía.

Década 1920-1930

En 1918 terminaba la guerra y el movimiento que había empezado a finales de la década, tomaba mayor fuerza y mostraba su máximo auge en 1920.

Con la finalización de la guerra, comenzando la salida de la crisis provocada por la misma, suscitaba el afán de desenfreno y de pasarlo bien.

En esta época de charleston, la mujer se cortó el pelo a lo garçone. El corte bob era uno de los más representativos de la época.

La escasez de dinero hizo que se recargara el look con complementos y maquillaje, que adquirían gran importancia. Apareció también, la bisutería y los tocados especiales para el pelo.

Las flapper iniciaban un movimiento de libertad y rebeldía que hizo que las mujeres comenzaran a exigir sus derechos.

A pesar de que la moda de entonces era la tez pálida, Chanel marcó tendencia en lo que a ponerse morena se refiere.

Esta década estuvo marcada por la influencia de dos grandes diseñadoras, Coco Chanel y Elsa Schiaparelli, dos firmes opositoras del corset, pero cada una con una visión propia de la mujer.

Chanel defendía un estilo sencillo y práctico, sin olvidarse de la clase y la elegancia. Buscaba la comodidad de la mujer, dejando de lado lo que hasta entonces se había entendido por feminidad.

Schiaparelli dibujó a una mujer femenina que lucía trajes con corte a la cintura, sin necesidad de usar por ello corset. Sus diseños se caracterizaron por ser de colores llamativos y, en muchas ocasiones, dotados por ese toque excéntrico tan característico de la diseñadora. Conocida como la diseñadora del Surrealismo, trabajó con Salvador Dalí, Leonor Fini o Jean Cocteau. Su moda se basaba en gran medida en el arte, el teatro y el cine.

Se podría decir que esta época termina con el crack de la bola de 1929.

Década 1930-1940

La caída de la bolsa de Wall Street en 1929 afectó a nivel mundial por el peso de esta en el mundo entero. La tristeza que trajo consigo el suceso, se pudo ver reflejada en la moda de la época, que se despedía de las flapper y daba la bienvenida a un nuevo estilo caracterizado por la sobriedad.

El largo de la falda se alargaba nuevamente. Era muy común que las mujeres sacaran el dobladillo de sus faldas y vestidos para reinventarlos.

Como en toda época de crisis económica, se pusieron en auge los complementos, que sirvieron para dotar de un nuevo aire a la las prendas antiguas.

Se cambió el charleston por los bailes de salón, con una música más acorde a la situación, no tan alegre y divertida, pero que permitía quedar a la gente de esta década.

El maquillaje era natural, únicamente pretendían transmitir salud, motivo por el que cobra una gran importancia el colorete. También se cambiaba la forma de la ceja, ya no se llevaba de forma semicircular y se acortaba en sus extremos. Respecto al maquillaje de noche, se tomaba a las estrellas de Hollywood como referencia, y comenzaban a llevarse sombras de ojos plateadas, doradas y labios perfilados.

El largo del pelo se alargaba hasta los hombros, ya que las mujeres dejaban de ir a la peluquería debido a la falta de dinero.

Gracias al cine, y más concretamente a películas protagonizadas por Fred Astaire y Ginger Rogers, se pusieron muy de moda los trajes de noche con la espalda al aire.

Apreció la piel de zorro como complemento, que se solía llevar con la cabeza del animal. Los guantes largos al codo, “tipo Gilda”, se convertían en un must junto a los broches en los vestidos de noche. Para el día, como complemento estrella, comenzaba a llevarse el sombrero ladeado.

De nuevo en esta época toma fuerza la cintura marcada en la vestimenta de la mujer, dejando a un lado la silueta relajada de la década anterior.

Aparece en escena la diseñadora Nina Ricci, quien retomaba nuevamente la lucha por adaptar la ropa al cuerpo de la mujer y no al contrario.

En general, fue una época en la que el lujo tan característico del cine, no representaba la austeridad que tenía lugar en la vida real.

Década 1940-1950

En 1939 estalla la Segunda Guerra Mundial, y Francia, la cuna de la moda hasta entonces, fue tomada por los nazis. El resto del mundo se quedaba, por tanto, sin la posibilidad de ir a Francia para ver las colecciones que cada temporada se mostraban en la capital de la moda. Es en este momento cuando Estados Unidos se veía en la necesidad de comenzar a crear moda.

La moda se volvía sobria en todo el mundo debido a la repercusión de la guerra a nivel mundial, aunque en París muchas de las mujeres se revelan vistiendo de rojo y azul, y maquillándose los labios.

En 1945 acaba la Segunda Guerra mundial, año en el que en París aparecía el “Teatro de la Moda”, un lugar en el que se crearon colecciones para la muñeca Nancy, debido a que aún no había el dinero suficiente para llevar a cabo diseños para personas. Para los modistos franceses, que habían visto diezmadas sus casas de moda por los nazis, era una manera de seguir creando, “ante la escasez, imaginación”.

Dado que la mayor parte del dinero de los países se había destinado a la guerra, se pusieron de moda los tejidos más baratos, como el punto, el tweed y el algodón.

Las personas no se podían permitir comprar ropa, lo que daba pie a que surjieran las revistas de patronaje.

Como complemento, se puso de moda el bolso bandolera, que resultaba más cómodo y práctico para una mujer que se había visto obligada a volver al trabajo.

Nacía la tendencia, por necesidad, de aprovechar los uniformes militares tras la guerra, que se adaptaban para que pareciese ropa de calle. Es por ello, que los colores propios en la vestimenta de aquellos años eran los verdes oscuros, los grises, los marrones y el azul marino.

Los complementos cobrarán una gran importancia. Se ponían muy de moda los sombreros y se subía un poquito el alza del tacón.

Comenzaban a comercializarse revistas femeninas en las que se ayudaba a la mujer a sacarse algo más de partido con muy poco y les enseñaba a readaptar las prendas que ya tenían.

Debido a que el dinero era tan escaso, muchas mujeres, sin dinero suficiente para medias, comenzaban a dibujar en sus piernas la línea de la costura que se encontraban en las medias de entonces, simulando llevarlas.

Como no era posible destinar dinero para ir a la  peluquería, las mujeres empezaron a llevar de nuevo el pelo largo Lucían altos moños o adornos con un pañuelo a modo de turbante.

El maquillaje prácticamente desaparecía, al no existir materia prima disponible para su fabricación. Así pues, las mujeres comenzaban a lucir la “cara lavada”.

El 12 de Febrero de 1947, Dior lanzaba su primera colección, “New Look”, que sin duda marcó un cambio en la moda de la década venidera.

Década 1950-1960

Hasta el momento en que se desencadenó la Segunda Guerra Mundial, la moda se centraba en París. Sin embargo, tras la aparición de Christian Dior, el peso de la moda recaía en Estados Unidos.

La década de los cincuenta eran los últimos diez años del reinado de la alta costura, ya que más adelante apareció el pret-a-porter.

Las casas de moda comenzaban a marcar sus prendas con etiquetas para impedir el plagio de las mismas.

El ideal de mujer volvía a convertirse en esa figura que se quedaba en casa mientras su marido trabajaba, una mujer que esperaba a su hombre con la casa limpia, la cena hecha y, además, impecablemente vestida y maquillada.

Se ponía de moda el exceso de complementos, se llevaban todos a la vez: guantes, tacones, grandes gafas de sol, pañuelos… El cinturón se convirtió en un accesorio imprescindible, ya que sirvió para resaltar más aún la cintura.

La silueta que creó Dior en sus colecciones era la que predominaría durante estos años. Se llevaban los vestidos y faldas a media pantorrilla, ceñidos a la cintura y con corte evasé. Las mujeres también lucían vestidos y faldas con corte lápiz, de talle alto y ceñidos a su figura.

Volvía el colorido a las prendas de vestir, en las que abundaban los colores vivos, los tonos pastel, y estampados como el cuadro vichy o los lunares.

El maquillaje que marca esta época era muy vistoso, con sombras de ojos en tonos llamativos que combinaban con el color de las prendas. La ceja de la mujer se veía mucho más poblada, pero peinada al milímetro.

La actriz Brigitte Bardot puso en boga la coleta alta. También se creó la costumbre de anudar un pañuelo en el pelo.

Es durante estos años cuando aparecía el pantalón capri, una alternativa a la falda y al vestido para la mujer de entonces.

Debido a la popularidad que alcanzaban los actores como James Dean y Marlon Brando, los jóvenes tomaban a los protagonistas de sus películas como referentes, lo que provocó un movimiento en el que los adolescentes pretendían diferenciarse de sus padres, tanto en su actitud como en su manera de vestir, que trataba de imitar la indumentaria de sus ídolos del cine.

Comenzó a llevarse el vaquero como prenda de vestir, que hasta entonces se había tratado únicamente del uniforme de trabajo de los mineros.

En definitiva, podemos decir que los cincuenta fueron una década en la que la perfección fue llevada al límite.

Década 1960-1970

Con la llegada de esta nueva década, el foco de la revolución juvenil que había comenzado en Estados Unidos cambiaba su escenario a Londres, donde aparecieron las tribus urbanas de los mods y los rockers, guiados por las corrientes de música de la época.

Durante esta década, teniendo lugar la Guerra de Vietnam, provocó el nacimiento del movimiento hippy como protesta contra la misma, un movimiento juvenil reivindicativo de manera pacifista.

Los sesenta traía consigo una moda más original, diferente y extravagante de lo visto hasta el momento. Durante estos años, se instauró una moda en la que ir cómodo no estará reñido con ir elegante.

Aparece entre los jóvenes el movimiento groupi, fans que seguían a sus grupos de música preferidos allá donde estos fueran.

Una de las máximas de la época era “sexo, drogas y rock and roll”, que definía perfectamente la finalización de la represión de la juventud y la ruptura de las normas sociales establecidas hasta entonces, llegando a su extremo.

Yves Saint Laurent será uno de los diseñadores punteros del momento, pionero en adaptar la alta costura a pie de calle.

Como grandes iconos de moda de la época aparecían Twigy y Jean Shrimpton, ambas supermodelos como los ideales de belleza de aquellos años. También en esta década se conocía a Daniela Luna gracias a la portada de Harper’s Bazaar, quien fue la primera modelo de raza negra.

La silueta de la mujer se vuelve más plana, y deja de destacarse la cintura por encima de todo como ocurría en los años cincuenta. Comenzaba a verse una mujer delgada y de aspecto aniñado vistiendo prendas que que no marcaban sus curvas.

De la mano de Mary Quant llegaba a nuestras vidas la minifalda, que causó furor entre las jóvenes de los sesenta.

Las tendencias de moda en la época eran los vestidos y pichis con corte en A, las minifaldas y los trajes de chaqueta con la parte superior a la cintura, grandes botones y  falda corta.

Además quedaba constancia en la moda, la obsesión por el espacio que se mostraba en la época al haber conseguido que el hombre pisara la luna, surgiendo una tendencia llamada  “era espacial”. Poniéndose de moda colores como el blanco y el rojo, los tejidos metalizados, los blancos plastificados y el uso del PVC en prendas como abrigos y pantalones. Fueron unos años en los que se indagó sobremanera sobre nuevos tejidos.

Despegaba el diseñador Paco Rabbane, que creó una colección en la que utilizaba la cota de malla para sus diseños, la cual tuvo un enorme éxito y una gran repercusión en la moda. Sus estudios como arquitecto le ayudaron a mezclar materiales que hasta entonces no eran propios para la elaboración de prendas y con ello, consiguió resultados asombrosos.

Es en estos años, cuando Yves Saint Laurent creó la icónica cazadora perfecto de cuero, que no ha dejado de llevarse desde entonces, y que en los sesenta se convirtió en la pieza clave de la indumentaria de los rocker.

Otra de las creaciones de Saint Laurent que creó un mayor impacto, y que sigue siendo recordada a día de hoy, es la adaptación del smoking de caballero para la mujer. En su colección unificó los diseño de hombre y mujer, obteniendo un estilo con un aire andrógino.

Un diseñador que supuso una revolución durante esta década fue André Courreges, en cuyas colecciones destacaban las formas geométricas y la omnipresencia del color blanco. Sus diseños a menudo se inspiraban en el espacio y el futuro.

Emilio Pucci se apoyó en la psicodelia propia de los sesenta para el diseño de sus colecciones, que se caracterizaban por estampados extravagantes y coloridos, con motivos florales o psicodélicos. Fue Pucci quien diseñó el logo de las tres aves que lucieron los astronautas del Apolo 15, a petición de la NASA.

Comienzan a aparecer un gran número de pequeñas boutiques a pie de calle, tiendas en las que los jóvenes podían hacerse con las prendas que definían los estilos de moda emergentes.

Como complementos estrella de la época destacaban, las botas de caña alta y plataforma, el calzado de charol blanco, las maxigafas, los calcetines largos y las medias de colores.

El maquillaje de la década se centraba en los ojos, con la finalidad de agrandar la mirada hasta un punto extremo. Comenzó a delinearse los ojos en negro de manera muy marcada, con la línea del  agua en blanco, y se utilizaban pestañas postizas tanto en la parte superior como en la inferior, muy al estilo de Twigy. Para los labios, comenzaba a usarse el gloss, que no existía hasta entonces.

Los peinados de moda fueron el corte a lo garçone o el pelo largo con grandes tupés y volúmenes. Entre los hippies, sin embargo, el peinado de moda fueron las larguísimas melenas con cierto aspecto descuidado, que en ocasiones decoraban con pequeñas trenzas.

Década 1970-1980

A finales de los setenta aparecieron películas como Flashdance, que marcaron tendencia a lo largo de la década. En este contexto surgía el diseñador Azzedine Alïa, que incluía en sus colecciones prendas con tejidos adaptados al baile.

De hecho, en la mayor parte de cursos de diseño de moda, se explica que dentro de esta tendencia de culto al baile, cobraron importancia los brillos, las lycras, los colores vivos, los calentadores y el pelo cardado.

Además, el éxito de la música disco trajo aparejada una moda basada en el mundo de la noche. Como protagonistas de esta tendencia, los pantalones de campana, el calzado de plataforma, las lentejuelas y el brillo.

Nació la tribu urbana de los punk, fenómeno ligado a la música cuyo estilo se definía por las prendas negras, los pantalones ceñidos, los cuadros tartán, las medias de rejilla y el cuero negro, adornado todo ello con colgantes, anillos y pulseras de metal (e incluso cadenas e imperdibles a modo de accesorio) y coronado por largas crestas en el pelo de colores tan llamativos como el rosa, el azul o el verde. Una diseñadora representante del punk fue, y continúa siendo a día de hoy, Vivienne Westwood.

Otra de las tendencias que se llevaron en la noche era el rock glam. Se utilizaban muchos leggins de lycra, monos ajustados, lentejuelas, brillos… El maquillaje era teatral, excentrico y exagerado, con sombras de colores chillones, delineador negro muy marcado y mucha purpurina. Este look andrógino, que llevaban hombres y mujeres de igual modo, fue puesto de moda por cantantes como Marc Bolan, David Bowie o Elthon John.

Aunque los hippies nacieron en los años sesenta, en los 70 esta tribu urbana, así como el estilo que la acompañaba tomó una gran fuerza. Con esta tendencia se pretendía volver a lo natural; se utilizaban tejidos como el punto o el lino, y se pusieron muy de moda prendas como los ponchos, los pantalones de campana, los pantalones de pata de elefante y los chalecos de flecos. Los motivos psicodélicos o tribales, las margaritas o el estampado tie dye se encontraban muy presentes en la moda hippy.

Representativo de la moda hippy en esta época fue el diseñador Ossie Clark, conocido por sus numerosas colecciones de punto.

Década 1980-1990

El principio de los años ochenta vino en parte marcado por una gran subida de la bolsa. Con ello apareció la figura del yupi y el concepto de moda para ir a trabajar.

Diseñadores referentes en esta nueva moda para trabajar, fueron Calvin Klein y Giorgio Armani, que diseñaron trajes chaqueta no solo para el hombre, sino también para la mujer.

Calvin Klein lanzó una línea de vaqueros que se hizo famosa por su publicidad, en la que apareció una modelo desnuda a excepción de sus pantalones vaqueros.

De noche se vestían con blazers oversize y grandes hombreras, pantalones anchos de talle alto, minipulls y faldas de tubos. Y continuaban llevándose los pantalones pitillo.

Las mujeres comenzaban a llevar zapatos de salón con tacón muy alto, que no solo usaban para la noche, sino para ir a trabajar.

Aparecía en esta época una gran obsesión por el culto al cuerpo, y con ello, aumentaba la práctica de deporte. Esto hizo que comenzase a confeccionarse ropa deportiva, tendencia que aprovechó Azzedine Alïa como inspiración para sus colecciones durante los ochenta.

Como resultado del culto al cuerpo y a la juventud, se popularizó la cirugía estética y empezaron a comercializarse cosméticos para rejuvenecer la piel.

El peinado por excelencia era la melena cardada acompañada de flequillo. Y para la noche, el peinado era el mismo pero aún más exagerado.

Los maquillajes de noche eran muy marcados, con  inmensos ahumados en sombras de ojos coloridas y una gran cantidad de colorete marcando el pómulo de manera muy angulosa.

Michael Jackson puso de moda llevar calcetines blancos con traje de chaqueta y el uso del pantalón de cuero.

Década 1990-2000

En los 90 llegó a nuestras vidas el estilo grunge, ligado a la actitud y estética de grupos de rock alternativo como Nirvana, Pearl Jam o Alice in Chance.  El grunge trajo consigo una moda “no moda”, marcada por la ideología anticomercial de sus seguidores, que vestían vaqueros rotos y gastados, jerseys agujereados y dados de sí, camisas amplias de franela a cuadros, gorros de lana y zapatillas viejas.

Marc Jacobs llevó la estética grunge a la pasarela con la inolvidable colección que creó para Perry Ellis, suscitando una gran polémica.

La década de los noventa también estaba marcada por el reinado de las top models, como fueron Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Linda Evangelista, Christy Turlington o Cindy Crawford, quienes se convirtieron en verdaderas celebrities.

Los noventa fueron, además, la década de las Boy Bands. Fue en estos años cuando empezaron a surgir bandas de música compuestas por varios adolescentes que compartían una estética similar.

Durante la primera parte de la década, los looks se caracterizaban por ser cómodos e inspirados en la ropa deportiva. Se pusieron de moda los pantalones vaqueros de tiro alto, los petos vaqueros, los crop tops, las blusas atadas a la cintura, los bodys y los shorts ciclistas.

También comenzó a utilizarse ropa propia de hacer deporte, como el chándal, las camisetas de beisbol o las de baloncesto para vestir de calle. Esta tendencia deportiva provenía del rap y el hip hop, que ya daba sus primeros pasos en la década de los ochenta.

El estampado liberty, los estampados geométricos y los colores fluorescentes se volvieron muy populares, y a menudo estaban presentes en prendas como camisetas, vestidos de elásticos de algodón y accesorios.

Como complementos de la época, las riñoneras, los coleteros de tela y las gorras. El calzado por excelencia, las deportivas converse, normalmente de botín.

Series como Sensación de Vivir, El Príncipe de Bel Air, Blossom, Melrose Place o Salvados por la Campana, fueron un fiel reflejo de la moda de la época.

Más avanzada la década, surgían cantantes como Britney Spears, Christina Aguilera o Gwen Stefani que pusieron de moda sus looks.

El pantalón de chándal acompañado de crop top era el outfit ganador en esta parte de la década. También se pusieron de moda los vestidos lenceros, los pantalones de cuero de colores, las chaquetas bomber, los pantalones acampanados, las minifaldas de cuadros y el estampado de camuflaje.

Los complementos de moda en la época fueron los choker, las pinzas del pelo con forma de mariposa, las gafas de sol estilo aviador, las minimochilas y los bolsos pequeños de asa corta. Respecto al calzado, volvían a llevarse las plataformas, y se hicieron muy populares los flatform shoes.

Algunas de las películas que influyeron en la moda de aquel entonces fueron Chicas Malas, Vírgenes Suicidas o Jóvenes y Brujas.

Algo que causó mucha sensación fue el peinado que llevó Jennifer Aniston y Rachel en la serie Friends, y eran numerosas las jóvenes que acudían a su peluquería para pedir un corte de pelo “a lo Rachel”.

Se puede decir que los noventa fue la época de la cultura pop, que invadió el cine, la televisión y la música, dejando su huella en la moda.

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