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Medicina estética y antienvejecimiento

Gracias a los avances de la medicina estética y su tecnología, son numerosos los procedimientos que existen hoy en día para conseguir un rejuvenecimiento facial sin la necesidad de someterse a una cirugía.

La medicina estética y antienvejecimiento

Mesoterapia facial

La mesoterapia facial consiste en introducir sustancias como ácido hialurónico, vitaminas o plasma rico en plaquetas, en el tejido que se encuentra inmediatamente después de la piel mediante pequeñas inyecciones. 

Con esta práctica se consigue una intensa hidratación en el rostro, ya que se estimula la producción de colágeno y ácido hialurónico dell paciente. De esta manera se obtiene una piel no solo más hidratada, sino una reducción considerable de las arrugas y líneas de expresión gracias a su efecto tensor.

Para apreciar los resultados de este tratamiento, suelen ser necesarias aproximadamente cuatro sesiones iniciales, que se realizarán cada dos semanas. Posteriormente, para mantener los resultados conseguidos, se aconseja someterse a una sesión cada dos o tres meses.

 

Relleno de arrugas con ácido hialurónico

Se trata de un tratamiento mediante el cual se inyecta ácido hialurónico, sustancia reabsorbible por nuestro organismo, bajo la zona en la que se encuentre la arruga. Mediante la inyección de ácido hialurónico en la zona, se consigue un aumento del volumen de la misma, obteniendo un efecto lifting sin necesidad de pasar por quirófano.

Tanto la cantidad de producto utilizado como la frecuencia con la que debe realizarse el tratamiento para mantener los resultados, dependerá del estado de la piel de cada paciente.

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Peeling químico

El peeling químico médico consiste en la aplicación de una solución ácida sobre la piel del rostro, que provocará una exfoliación de las capas más superficiales de esta y su consiguiente regeneración.

Los productos que se suelen utilizar con más frecuencia son el ácido glicólico, el ácido salicílico, el ácido tricloroacético, el ácido mandélico y el ácido fenol.

Con esta técnica se consigue que la piel adquiera mayor luminosidad, eliminar pequeñas señales de acné y manchas en la piel, disminuir el aspecto de los poros dilatados y reducir la apariencia de líneas de expresión y arrugas.

El número de sesiones necesarias dependerá del problema que se deba tratar, aunque lo normal es que se precisen de seis a ocho. Para mantener los resultados tras el tratamiento, bastará con un tratamiento recordatorio una vez al año, o cada dos años.

 

Radiofrecuencia

Con el uso de un cabezal que transmite este tipo de frecuencia que genera calor, se estimulan las células de la piel y, como consecuencia, forman nuevas fibras de colágeno, ácido hialurónico y elastina. Lo que logra como resultado un efecto tensor en la totalidad de la zona tratada, ya sea rostro, cuello o escote.

Se recomienda un tratamiento inicial de aproximadamente cinco sesiones. Posteriormente, y para que así perduren los resultados, lo idóneo es realizar un tratamiento recordatorio cada tres meses.

Aunque tras el tratamiento se nota cierto efecto inmediato, por la contracción del colágeno ya existente, los verdaderos resultados comienzan a hacerse patentes a las tres semanas tras haberse llevado a cabo el tratamiento por completo, momento en el que empezarán a formarse las fibras nuevas de colágeno, ácido hialurónico y elastina de las que hablábamos.

 

Bótox o toxina botulínica

La toxina botulínica es una proteína que provoca la paralización del músculo en el que se inyecta. Se aplica en pequeñas dosis en las zonas en las que existen arrugas o líneas de expresión, atenuando o eliminando las mismas, y previniendo de la aparición de nuevas arrugas.

El efecto de la toxina botulínica sobre las arrugas no es permanente, ya que nuestro organismo posee mecanismos de defensa que actúan ante esta nueva relajación del músculo activando nuevas terminaciones nerviosas. Este es el motivo por el que es necesario realizar un nuevo tratamiento de bótox cada cuatro o seis meses para conservar los resultados.


Hilos tensores

Mediante la colocación de hilos fabricados con polidioxanona, material totalmente compatible y reabsorbible por el organismo, se consiguen eliminar tanto las arrugas como la flacidez de determinadas zonas del rostro, redefiniendo el óvalo de la cara.

Se implantan en la piel estos hilos formando una red que actúa como sostén de los tejidos, lo que causa en el rostro un efecto tensor inmediato que se mantendrá durante un periodo estimado de doce a dieciocho meses.

 

Blanching

El blanching es una técnica de relleno multipunto de arrugas y líneas de expresión que consigue difuminarlas sin alterar la expresión natural del rostro.

Se inyectan ácidos hialurónicos de reticulación dinámica, más elásticos y cohesivos, a nivel superficial (entre 10 y 12º grados de inclinación en la piel), que consiguen eliminar las arrugas más finas.

Es un tratamiento ideal para eliminar las líneas de expresión del entrecejo, de la comisura de los labios, el pliegue nasogeniano, las arrugas horizontales del cuello o del escote.

 

Rejuvenecimiento íntimo

El proceso de envejecimiento no solo se aprecia en el rostro, sino que también lo sufre nuestra zona genital, la cual pierde volumen y gana flacidez, además de experimentar una serie de cambios hormonales.

Esta práctica consiste en el relleno con ácido hialurónico de la zona de los labios mayores con el uso de una microcánula, lo cual hidrata y tonifica también los labios menores.

Está especialmente recomendado en pacientes que padecen cicatrices de episiotomías dolorosas, liquen escleroso vulvar, flacidez vaginal, sensación de tirantez, dolor durante las relaciones sexuales, sequedad, irritación, picazón o dolor vaginal.

Además, también supone una mejoría en la estética de la zona íntima, que recupera tonificación y simetría de los labios.

Los resultados se aprecian inmediatamente después de una sesión, y perdurarán durante aproximadamente doce meses.


La importancia de elegir un buen profesional

Es realmente importante, a la hora de someterse a cualquier tipo de tratamiento estético, tener plena confianza en nuestra elección sobre el profesional.

En primer lugar, elegiremos un profesional ético y con sentido de la estética, que nos indique qué puede ser retocado y qué no, y en qué medida. Así obtendremos una versión mejorada de nosotros mismos, conservando nuestra fisonomía, y no una transformación radical de nuestro rostro.

Este deberá saber aconsejarnos acerca de los productos y procedimientos más adecuados a nuestras necesidades. Dado que no todas las pieles son iguales, estas no responderán de igual manera ante un mismo producto o tratamiento.

Además, la comunicación médico-paciente será imprescindible para tener plena confianza en el profesional y en el tratamiento. Deberá explicarnos con detalle en qué consiste el procedimiento a llevar a cabo, sus pros y sus contras, y será honesto sobre los resultados que se pueden lograr.

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