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Cómo controlar la automedicación

Automedicarse tiene connotaciones negativas y, seguramente, muchas personas no están dispuestas a admitir que lo hacen. Sin embargo, es algo que, en mayor o menor medida,  todos hacemos.

La automedicación se refiere al uso de fármacos por decisión propia sin una orden previa del médico y sin supervisión de este. Cuando te duele la cabeza y tomas un analgésico o te tuerces el tobillo y te tomas un antiinflamatorio, te estás automedicando. Las medicinas son un gran avance de nuestra sociedad y nos facilitan mucho la vida; ahora bien, hay que tomarlas con mucha precaución.

Automedicarse

Riesgos de la automedicación

Sólo es recomendable la automedicación para tratar síntomas menores y siempre que el medicamentos en concreto no requiera receta médica. En caso contrario, lo responsable es acudir al médico.

La automedicación siempre conlleva una serie de riesgos, que se agravan mucho más cuando se realiza sin información ni control. Destacan los siguientes:

  • Toxicidad: no conocer los efectos secundarios ni el modo de empleo puede ser peligroso y llegar a causar envenenamientos.
  • Dependencia o adicción: por la ingesta excesiva de medicamentos.
  • Falta de efectividad: al haber desarrollado inmunidad por tomar demasiados o por utilizar un medicamento con un fin erróneo.

Consejos básicos sobre la automedicación

Los riesgos de los que hablábamos anteriormente pueden evitarse si se es cuidadoso y se actúa con responsabilidad a la hora de medicarse. Aun así, aquí van algunos consejos para la correcta automedicación:

  • Nunca automedicarse con fármacos que requieran receta y/o supervisión médica.
  • Cuando se esté eligiendo un medicamento para una dolencia, incluso si no es supervisión médica, pedir consejo al farmacéutico.
  • Mucho cuidado al medicarse durante el embarazo o la lactancia o cuando se sufran enfermedades crónicas. Pedir consejo a un profesional, siempre.
  • Conservar siempre el prospecto y el envase original de los medicamentos. Así será imposible confundirse de fármaco y se tendrán las instrucciones de uso disponibles para cuando hagan falta.
  • La automedicación solo es recomendable durante periodos cortos de tiempo. Si la dolencia no remite o empeora, es hora de ir al médico.
  • Nunca tomar alcohol u otras drogas mientras se toman medicamentos. El efecto de unas y otros puede variar y darnos una mala sorpresa.

Medicamentos más demandados para automedicación

medicamentos para la automedicación

Los más comunes son los analgésicos y los antibióticos. Los primeros son medicamentos pensados para calmar dolores; los antibióticos, por su parte, se usan para combatir infecciones bacterianas, por ejemplo, pueden usarse cuando una herida se infecte o tengamos placas en la garganta. No sientan bien a todo el mundo y es fácil desarrollar tolerancia a ellos. Nunca tomarse sin receta.

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