La importancia de la educación emocional en el aula - ESSAE
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¿Cuál es la importancia de la educación emocional en el aula?

La educación emocional quizás sea una de las más importantes asignaturas pendientes de nuestra sociedad. Aprender a manejar las emociones es fundamental para el desarrollo afectivo y físico del niño. Así, una buena educación emocional desde la infancia favorece que el pequeño crezca sano y feliz.

Descubramos la importancia que tiene la educación emocional en el aula

Este aprendizaje emocional comienza en casa. En el seno familiar es donde el niño se siente querido, sabe que es importante y recibe el cariño de sus padres. El niño tiene que sentir que sus padres le escuchan, le valoran, le atienden, están pendientes de sus cosas y le ponen a él por delante de otras ocupaciones.

Pero además del trato de las familias, hay que saber darle importancia a la educación emocional en el aula. La escuela, los profesores y educadores también juegan un papel esencial en el desarrollo afectivo de los niños.


¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional consiste en enseñar al niño a comprender, identificar, expresar y controlar de una manera adecuada sus propias emociones y también saber reconocer las de los demás.

Las cinco direcciones en las que se desarrolla la inteligencia emocional son:

1-Reconocer las emociones propias. Tener conciencia de las propias emociones es la base de la educación emocional. Cuando percibimos que tenemos emociones negativas que nos desestabilizan, hay que actuar para cambiarlas.

Pero para desarrollar esa autoconciencia emocional es necesario saber cuáles son las palabras para denominarlas (alegría, tristeza, ira, nostalgia, pena, miedo, calma,...) Si los niños no saben cómo se llaman las emociones y no reconocen qué sienten, entonces no podrán controlarlas. Aquí el vocabulario emocional es esencial desde casa y desde el aula.

2-Gestionar las emociones. Una vez que el niño conoce las emociones, tiene que aprender a manejarlas y a mantener a raya aquellas que le desestabilizan. Se trata de encontrar un equilibrio emocional llevando un autocontrol de las emociones. El ejercicio físico, la relajación, la música, ayudar a los demás, la diversión,… son formas de manejar esas emociones negativas.

3-Motivarse a sí mismo. La motivación es esencial para saber enfrentarse a las dificultades, fracasos y frustraciones sin caer en la desesperanza, el negativismo e incluso la depresión. Así, ser una persona optimista es una actitud emocional inteligente, ya que esto influye positivamente en la motivación y en los resultados.

No obstante, la motivación requiere de cierta madurez personal y emocional que habrá que saber valorar en cada niño.

4-Reconocer las emociones de los demás. Esto es lo que se conoce como “empatía”. Si el niño sabe reconocer cuáles son sus emociones, le resultará más sencillo conocer qué sienten los demás y cómo puede ayudarlos.

5-Establecer relaciones. Para poder relacionarnos con los demás, tenemos que saber expresar nuestras emociones y sentimientos. Además, esas emociones se contagian entre las personas. Por eso, la gente prefiere estar con personas que transmiten energía positiva que quienes muestran un estado de ánimo deprimido. Así, las personas capaces de transmitir un estado de ánimo contagioso denotan inteligencia emocional.


Entendiendo la importancia de la educación emocional en el aula

Cada vez se tiene más en cuenta la necesidad de educar a los niños en los aspectos emocionales dentro de la escuela.

El analfabetismo emocional trae consigo individuos que pueden desarrollar conductas negativas (depresión, ansiedad, estrés, suicidios, consumo de drogas y alcohol, violencia…). Este elevado coste social nos obliga a pensar en la importancia real que tiene la educación emocional. Así, los efectos de una correcta educación de las emociones conllevarían resultados como los siguientes:

-Mejora la autoestima.

-Aumenta las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.

-Disminuye los pensamientos autodestructivos.

-Reduce el índice de violencia y agresión.

-Mejora el rendimiento académico.

-Reduce el número de expulsiones de clase por mal comportamiento.

-Disminuye la iniciación en el consumo de drogas.

-Mejora la adaptación escolar, social y familiar.

-Descienden los sentimientos de tristeza y la sintomatología depresiva, así como la ansiedad y el estrés.

 

El educador emocionalmente competente

Es común que a la hora de recordar a nuestros mejores profesores pensemos en sus cualidades sociales y emocionales: si era un profesor cercano en el que confiábamos, si sabía motivarnos en sus clases y hacía que fueran amenas, si era respetuoso y afectuoso… Pocas veces pensamos que los mejores maestros eran aquellos cuyas cualidades tenían que ver con aspectos académicos como por ejemplo que sabía mucho sobre la materia, si era muy culto… Esto nos indica la importancia que siempre ha tenido el carácter emocional y social de nuestros profesores.

Así pues, si eres educador o profesor y quieres ayudar a tus alumnos a desarrollar sus competencias socio-emocionales, debes comenzar por ti mismo. Tienes un doble objetivo por delante: formar a los alumnos y autoformarte para lograr ser un educador capacitado emocionalmente y conseguir así transmitir a los alumnos todas estas cualidades para que sean personas felices, saludables y con éxito.

 

Técnicas para educar emocionalmente en el aula

Ya conocemos la cantidad de beneficios que se consiguen al aplicar la educación emocional en las aulas. Ahora solo resta por saber cuáles son las técnicas y recursos que puedes aplicar con tus alumnos:

-Crea algún taller de pintura en el que los niños utilicen el dibujo y los colores para expresar sus emociones y que también las puedan comprender el resto de sus compañeros.

-Utiliza la música para realizar ejercicios de relajación, enseñarles ejercicios de respiración que ayude a los alumnos a tranquilizarse y calmar sus propias emociones.

-Invéntate tareas relacionadas con gestos de la cara, tipo emoji o fotos de personas. De esta forma los niños verán que el cuerpo, sobre todo la cara, y los sentimientos están muy relacionados. Les servirá para tomar conciencia de cómo detectar las emociones y estados de ánimo de los demás.

Parece claro que en el sistema educativo habría que darle igual de importancia al conocimiento académico que al desarrollo de las habilidades emocionales. Sin embargo, esta paridad aún no se ha logrado. No obstante, si eres educador, profesor, maestro o auxiliar de educación infantil puedes formarte en esta importante herramienta para ser un profesional más completo y ofrecer a tus alumnos una educación emocional que les ayude a crecer sanos y felices.

Con el Curso de educación emocional en el aula descubrirás cuáles son las técnicas y ejercicios que puedes realizar para conseguir un buen desarrollo de la inteligencia emocional de tus alumnos. Con este curso presencial lograrás diferenciarte de otros profesionales y alcanzarás la excelencia profesional en el sector de la Educación Infantil.

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