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Consejos para un buen inicio de cole

​La escuela infantil siempre supone un mar de dudas para los padres

Primer día de clase

Prepararse para el primer día de clase

La escuela infantil siempre supone un mar de dudas para los padres ¿haré bien dejando a mi hijo tan pequeño solo? ¿me extrañará? ¿estará bien cuidado? Los padres se pasan mucho tiempo eligiendo un centro infantil para sus hijos, uno que les convenza, que les trasmita buenas sensaciones.

Para ellos -los padres- este momento les genera muchos miedos; como por ejemplo, algo que les preocupa mucho es si sus hijos se van a poner muchas veces malo durante el tiempo que este en la escuela. Hay que apartar esa angustia de separación y malestar  y darse cuenta de que una escuela infantil es un lugar donde sus hijos van a desarrollarse y potenciarse en  muchos aspectos.

La importancia de la familia

La familia es su primer agente socializador, y el más importante, puesto que va a crear junto con su personalidad ya predeterminada las bases de su persona. Trascurrido el primer año, su entorno social debe ir creciendo y comenzar a crear relaciones y vínculos de amistad con sus iguales. La escuela se convierte en su segundo agente socializador, como dice Bronfenbrenner en su teoría de sistemas, centrando a la familia y a la escuela en su microsistema.

Primer día de escuela, y  veces son más los nervios que los padres tienen que sus propios hijos, es importante transmitirles tranquilidad y hacer de esa nueva experiencia que van a vivir  un momento relajado. Transmitir las emociones a los niños es muy fácil y si nosotros estamos nerviosos, ellos se van a  poner más.

Preparar el comienzo de curso

Unos días antes de empezar, pero tampoco de forma agobiante y creándolo como tema principal, deberemos ir comunicando a nuestros hijos dónde van a ir, que harán en ese lugar, lo bien que se lo vamos a pasar y que luego nos volveremos a juntar en casa para contar lo bien que nos ha ido el día; a los padres en su trabajo y a el niño en el cole.

Cuando se matricula a un niño en la escuela infantil, se hace una entrevista previa por parte del director/a y  el tutor/a del aula para los padres y el mismo niño. Se enseñan las instalaciones, se presenta al personal, ven el funcionamiento de la misma, etc. Esto sirve para dos cosas; por un lado a los padres, para sentir más seguridad y confianza con el centro, y por otro para el niño, para que tenga un primer contacto con el centro y sus iguales, cogiendo así confianza en el lugar y no sintiendo el mismo día que entra en la escuela que está en un lugar desconocido.

Todo esto nos vuelve a llevar a la preparación del niño por parte de los padres días antes de su entrada. Después de  haber conocido el centro e ir poniendo en aviso al niño de que va a iniciar una nueva etapa en su vida llegamos al día de antes de empezar el cole.

La noche de antes dejaremos todo preparado, juntos los padres con sus hijos dejarán lista su ropa, su mochila…haremos de la tarde noche un momento relajado, de baño, cena y cuento antes de dormir. ¡Importante! Los padres siempre controlando esos nervios.

Afrontar el primer día de clase

¡Y llegó el momento! Suena el despertador, intentamos que el niño se despierte con calma, desayunamos todos juntos y salimos para la escuela. De camino podemos cantar alguna canción con él, para relajar el momento.

Al llegar a la escuela nos estará esperando el profesor/a del niño, ellos están avisados y saben a qué hora va a empezar. La primera semana será de adaptación, por lo tanto no se harán los mismos horarios que el resto de niños. Empezará con dos/tres horas al día para cuando termine la semana hacer ya su jornada completa (las adaptaciones pueden variar dependiendo la actividad del niño).

El momento ha llegado, nuestro hijo se va a quedar con su persona responsable y nosotros vamos a tener que irnos. Junto a la profesora, preferiblemente no a brazo, le acompañaremos hasta la puerta del aula. Una vez allí, con mucho cariño, deseándole que lo pase muy bien y recordándole que en un rato se vuelven a ver, nos despediremos de él. Nunca esperaremos a que esté despistado para irnos, eso puede llevarle a pensar que se le ha abandonado allí, lo mejor es lo propuesto, normalizar la despedida.

Se intentará recoger de los primeros para que no sienta que todos se van yendo y él se queda allí. Además nada más verlo, nos pondremos a su altura y mirándole a los ojos le daremos un abrazo y  preguntaremos si ha aprendido alguna canción o juego nuevo, que nos la enseñe y la cantamos o jugamos juntos. Le preguntaremos como ha ido el día en general, nosotros le podemos contar alguna anécdota de nuestro día y de como lo hemos pasado, para crear una conversación con él.

Por parte del docente, llevará junto al niño una adaptación a través de la observación, puesto que cada niño es un mundo y actúa de forma distinta, observará como va adaptándose al nuevo espacio, dejándole libertad, pero recordándole q está ahí para lo que necesite.