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Prácticas no laborales: ¿sabes cuál es la regulación vigente?

En la actualidad existe una amplia variedad de prácticas pensadas para que los estudiantes puedan adquirir su primera experiencia laboral. Algunas de ellas vienen incluidas dentro de los propios estudios de los alumnos, como las que se realizan en los curso ESSAE; otras, en cambio, las realiza el estudiante por su cuenta, incluso aunque haya terminado sus estudios.

Dentro de todos los tipos de prácticas que hay en la actualidad en nuestro país, tenemos que diferenciar las prácticas laborales de las no laborales. A continuación te contamos todo lo que debes saber sobre estas últimas y, si estás necesario en realizarlas, los requisitos y pasos que tienes que hacer para poder solicitarlas.

Celadora realizando prácticas no laborales

Qué son las prácticas no laborales

Las prácticas no laborales no disponen de ningún contrato laboral y se gestionan por los servicios públicos de empleo. Su objetivo es dar a los trabajadores la experiencia laboral necesaria para desempeñar las funciones para las que se han formado.

Cuando estás formándote, es fundamental contar con escuelas que te garanticen las realización de prácticas formativas y la empleabilidad; por eso, en ESSAE contamos con programas de prácticas con más de 3.000 empresas con las que podrás comenzar a desarrollar tu carrera profesional.

Además, estudiar con nosotros es garantía de éxito; más del 80% de nuestros alumnos han encontrado trabajo tras finalizar sus estudios en ESSAE. Da igual si quieres ser celador o educador infantil, con nosotros podrás formarte en la profesión que siempre has querido.

¿Por qué hacer prácticas no laborales?

En muchas ocasiones, cuando se acaba tu formación no tienes la experiencia laboral necesaria para poder desarrollar tu trabajo de forma efectiva. 

Por ello, las prácticas no laborales sirven para introducirte en tu sector profesional y poner en práctica los conocimientos teóricos que has aprendido. Además, son la forma perfecta para comenzar a adquirir tu red de contactos laboral.

¿Para quién son?

Estas prácticas están pensadas para estudiantes entre 18 y 25 años que cuentan con alguna titulación pero que, por algún motivo, no disponen de la experiencia que se les demanda a la hora de buscar empleo. 

Las titulaciones con las que se puede acceder a las prácticas no laborales son aquellas que homologadas por el Ministerio de Educación:

  • Grado universitario.
  • Formación profesional de Grado Superior.
  • Formación profesional de Grado Medio.
  • Certificado de profesionalidad.

Además, el trabajador debe ser desempleado y estar inscrito en el servicio público de empleo. 

Del mismo modo, es importante señalar que no puedes haber trabajado más de 3 meses en la misma actividad para poder acceder a estas prácticas no laborales. Eso sí, este período de tiempo se refiere a contratos de trabajo, no a prácticas formativas cuya función es conseguir una titulación.

Por otro lado, en el caso de los jóvenes menores de 30 años, con una discapacidad superior al 33%, podrán beneficiarse de estas prácticas no laborales siempre que estén inscritos en el Fichero Nacional del Sistema de Garantía Juvenil.

Regulación de las prácticas no laborales

Las prácticas no laborales vienen reguladas por el Real Decreto 1493/2011, de 24 de octubre, encargado de regular las condiciones y términos de la inclusión en la Seguridad Social de las personas que participan en programas de formación.

Además, estas prácticas también están reguladas por el Real Decreto 1543/2011, de 31 de octubre, incluidas dentro del programa que desarrolla el SEPE y da a los jóvenes con alguna cualificación profesional, pero sin experiencia laboral, la posibilidad para mejorar su currículum vitae.

Farmacéutica realizando prácticas no laborales

FACs

Cuando vas a realizar prácticas no laborales, es normal que te surjan muchas dudas. A continuación te resolvemos las más comunes.

¿Cuánto duran las prácticas no laborales?

Las prácticas no laborales tienen una duración de entre 3 y 9 meses. En ese tiempo, los trabajadores reciben la ayuda del tutor de la empresa para la realización de las prácticas.

¿Se pagan?

Las prácticas no laborales cuentan con una remuneración en forma de beca que, en ningún caso, debe ser inferior al 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, en la actualidad se encuentra en unos 537’84€/mes.

Además, durante ese tiempo estás inscrito en el Régimen General de la Seguridad Social con los mismos derechos que cualquier otra persona que participa en su programa de formación.

¿Cómo, cuándo y dónde se solicitan?

Para comenzar a gestionar la solicitud debes contactar con tu oficina de empleo porque cada comunidad dispone de unos procedimientos específicos.

Además, recuerda que debes estar inscrito como demandante de empleo tres meses antes de comenzar a gestionar tu solicitud.

El servicio público de empleo se encarga de hacer una preselección de los candidatos, aunque la decisión siempre la tomará la empresa.

Trámites a cumplir con la empresa

Lo primero que debes hacer antes de iniciar las prácticas no laborales es firmar un acuerdo con la empresa. En ese documento se incluyen varios aspectos; por ejemplo, se especifica que no es un acuerdo laboral.

Además, se detallan las actividades que el trabajador va a realizar, la duración de las prácticas, el horario que va a tener y cómo funcionarán sus tutorías.

Una vez terminadas sus prácticas, la empresa y el servicio público de empleo elaborarán un certificado especificando el tipo de prácticas que ha realizado, los contenidos educativos que ha trabajado, el tiempo y el período de realización.

Cotización de las prácticas no laborales

Independientemente de si son remuneradas o no, las prácticas no laborales deben cotizar en la Seguridad Social; así lo establece la Disposición Adicional Quinta del Real Decreto Ley 28/2018.

Anteriormente, solamente eran las prácticas laborales las que tributaban a la Seguridad Social pero, en la actualidad, las no laborales también están incluidas. En otras palabras, los alumnos tendrán derecho a percibir el paro y estarán cotizando para su jubilación.

Además, si la empresa firma un convenio de colaboración que incluya un compromiso de contratación del trabajador, la compañía tendrá una subvención por parte del SEPE. Esta ayuda podría solventar los gastos que suponen las tutorías y la evaluación del empleado.

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