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Cuidado, limpieza y desinfección del material de maquillaje

Cuidado y conservación de productos de maquillaje profesional

 En primer lugar, debemos asegurarnos que antes de guardar nuestros productos de maquillaje, todos ellos se encuentran tapados correctamente. Esto ayudará a que los productos se mantengan bien conservados y su durabilidad sea mayor, además de evitar que absorban las esporas de hongos, los ácaros del polvo o incluso las partículas de los productos de limpieza que se encuentran en el aire.

Para que todos y cada uno de nuestros productos de maquillaje se mantengan en condiciones idóneas el mayor tiempo posible, lo ideal es guardarlos en un lugar en el que no  estén expuestos al sol y en el que la temperatura no sea demasiado alta, ya que pueden deteriorarse a pesar de que la gran mayoría contiene conservantes en su composición.

Cuidados del material de maquillaje profesional

Si el maquillaje se conserva en condiciones óptimas, no solo conseguiremos que dure más tiempo, sino que lograremos que los resultados que se consiguen con su uso no varíen, además de prevenir infecciones o reacciones alérgicas derivadas de su deterioro.

Además de su correcta conservación, que mantengamos nuestros kit de maquillaje en perfectas condiciones y organizado, nos dotará de una mayor profesionalidad ante los clientes.

También debemos tener en cuenta la caducidad de los productos de maquillaje. Esta suele ser de unos treinta meses, aproximadamente. Sin embargo, los productos de maquillaje tienden a deteriorarse más rápidamente una vez los hemos abierto, por eso tenemos que considerar el PAO (Period After Opening), que nos indica el periodo de conservación desde la apertura del producto hasta que deja de ser segura su utilización. El símbolo del PAO de encuentra en el envase de cada producto, se trata de un tarro con la tapa abierta y un número en el centro. Este número marca los meses que puede utilizarse el cosmético sin correr ningún riesgo.

Las bases de maquillaje en crema suelen tener una duración de doce a dieciocho meses desde que se abren, sin embargo en el caso de las bases de maquillaje en polvo, su duración puede alargarse hasta tres años.

Los delineadores líquidos acostumbran a tener una vida útil de seis a doce meses, y los lápices, alrededor de un año.

El PAO de las sombras de ojos puede oscilar entre los 18 y los 24 meses, algo por debajo del de los labiales, que pueden llegar a tener una duración recomendada de hasta tres años después de su apertura.

La duración de las máscaras de pestañas se extenderá únicamente hasta los seis meses, como mucho.

 

Higiene, limpieza y desinfección de los productos de maquillaje

Uno de los primeros conceptos que se aprende en un curso de maquillaje profesional, es que mantener una correcta higiene de los productos cosméticos es primordial para evitar la propagación de gérmenes en la piel, ojos y boca de nuestros clientes.

No desinfectar nuestros productos de maquillaje debidamente puede conllevar la transmisión de virus, bacterias y hongos causantes de infecciones y enfermedades.

Para eliminar con éxito las partículas y suciedad que se deposita sobre los productos de maquillaje en polvo, se recomienda pasar un pañuelo de papel sobre la base de los mismos, de esta manera nos desharemos de la primera capa contaminada. Tras ello, también podemos rociar, a modo de bruma, alcohol con una graduación superior a 70º. Trataremos de evitar que el alcohol caiga sobre el producto de manera directa, ya que si es así, podría resecarse y estropearse.

Si queremos desinfectar las bases de maquillaje o correctores en crema de formato sólido tipo godet, lo idóneo es pasar un pañuelo de papel rociado previamente con alcohol por su superficie. En este tipo de productos en los que el agua se encuentra entre su composición, suele ser más común la proliferación de bacterias.

Para la limpieza de las barras de labios, lo mejor es sumergir su superficie durante unos segundos en un vasito con alcohol de más de 70º y esperar hasta que este se evapore. Pese a lo que pueda parecer, esta práctica no cambiará el color o la consistencia del labial.

A pesar de que desinfectemos correctamente las barras de labios, cuando trabajemos con un cliente, lo mejor es separar con una pequeña espátula la cantidad que vamos a necesitar y trabajar con el pincel de labios previamente desinfectado, o desechable. Así nos aseguraremos al 100% de no contagiar mediante la aplicación del labial afecciones como herpes, ya que las bacterias pueden transmitirse desde las membranas de la boca hasta el flujo sanguíneo mediante los vasos que se encuentran bajo la superficie y que absorberán cualquier tipo de germen.

La desinfección de los lápices de ojos y los perfiladores de labios se llevará a cabo de la siguiente manera: se sacará punta con un sacapuntas debidamente desinfectado y tras ello, sumergiremos sus puntas durante unos segundos en alcohol. Después, esperaremos a que el alcohol se seque y los taparemos debidamente.

El sacapuntas deberá limpiarse por toda su superficie con un algodón empapado en alcohol.

Higiene, limpieza y desinfección de los productos de las herramientas de maquillaje

Las brochas y pinceles de maquillaje se convierten tras su uso con un cliente en un verdadero foco de infección para la siguiente persona con la que los utilicemos si no se limpian y desinfectan correctamente.

Estos utensilios actúan como campos de cultivo para los gérmenes que han quedado depositados en ellos. Si los utilizásemos con un cliente diferente sin haber seguido el protocolo apropiado de desinfección, esparciríamos las bacterias que en ellos se encuentran por las zonas del rostro del cliente sobre las que trabajásemos.

Actuando de manera adecuada impediremos la aparición de irritaciones, alergias, infecciones y enfermedades de la piel provocadas por transmisión.

Tras finalizar una sesión de maquillaje con un cliente, las brochas utilizadas durante la misma deben limpiarse de manera adecuada. Lo más recomendable es hacerlo con agua tibia y jabón con pH neutro, lo que eliminará las bacterias provenientes de la piel del cliente y cualquier tipo de partículas que se encontrasen en las superficies donde hemos apoyado nuestras brochas, o simplemente en el aire.

Cuando lavemos brochas y pinceles, trataremos de evitar que se moje la virola de estos, ya que si se mojase, podría aparecer moho. 

Para eliminar con éxito los restos que los productos líquidos o en crema de nuestras brochas y pinceles, antes de lavarlos del modo habitual, podemos utilizar un poco de aceite de jojoba que ayudará a que el producto se desprenda mejor de las cerdas.

Tras su limpieza, debemos aclarar bien el pelo, asegurándonos de que no quedan restos de jabón. Las escurriremos siguiendo el sentido del pelo y eliminaremos el exceso de humedad con papel de cocina.

Para secar nuestras herramientas, la mejor forma es colocarlas en horizontal sobre una toalla limpia. Actualmente, también podemos encontrar en el mercado bases para brochas destinadas a este fin. Estas nos permiten colocar nuestras brochas boca abajo, sin que su pelo roce con ninguna superficie.

Cuando nuestras brochas estén secas, podemos pulverizar, a cierta distancia, una pequeña cantidad de alcohol de 70º.

 

Utensilios desechables

 Cuando somos maquilladores profesionales, algo que no puede faltar en nuestro kit de maquillaje son las herramientas desechables de un solo uso, imprescindibles para la aplicación de máscara de pestañas, y muy recomendables para la aplicación del labial.

Para la aplicación de máscara de pestañas siempre utilizaremos un goupillón desechable para cada ojo. Será necesario el uso de un cepillo para pestañas distinto en cada ojo debido a que el cliente podría padecer alguna afección que aún no haya mostrado síntomas, como por ejemplo conjuntivitis, y así evitaríamos la transmisión de un ojo a otro.

Como ya comentábamos anteriormente, para hacer uso de un labial, ya sea líquido o en barra, lo ideal es separar con una espátula la cantidad que estimemos vayamos a utilizar y, después, aplicarlo con un pincel desechable. Así evitaremos la transmisión de enfermedades como el herpes.

Si decidiésemos aplicar la base de maquillaje o el corrector con esponja, siempre optaremos por las esponjas desechables, ya que las esponjas “tipo beauty blender” son un foco de bacterias y es infinitamente más complicado llevar a cabo una correcta y completa desinfección de las mismas.

Los utensilios desechables para la aplicación del maquillaje tienen un coste insignificante y, sin duda,  marcan la diferencia entre un verdadero maquillador profesional y otro que no lo es.

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